14 de octubre 2018

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De Laurence Freeman OSB, “Letter Four”, WEB OF SILENCE (London: Hartman, Longman & Todd, 1996), págs. 42, 44-45


De frente a nuestra crisis contemporánea necesitamos preguntarnos por qué meditamos. Hacemos la pregunta no para minar nuestro compromiso sino para refinarlo y profundizarlo. No estamos persiguiendo experiencias interesantes. La meditación no es tecnología de la información. Se trata de conocimiento que redime, conciencia pura—es saber, no simplemente saber de que se trata. La meditación no aumenta nuestros bancos de información. De hecho, nos alejamos de nuestra forma usual de obtener información y organizarla conforme nos volvemos hacia un conocimiento que no es cuantificable, un conocimiento que unifica más que analiza.

El sentimiento de tontería o de sentirnos poco productivos es una señal positiva de que estamos siendo guiados por los “poderes espirituales de sabiduría y visión, por los que llega el conocimiento de Dios” (Carta a los Efesios 1:17) Este conocimiento redentor y recreativo es la sabiduría que falta en nuestra época. Podemos reconocerla y discernir entre ella y sus contrapartes falsas porque no reclama ni presume ningún pronombre posesivo. Nadie la reclama como propia.

Es la conciencia del Espíritu Santo y por lo tanto es la matriz de toda acción verdaderamente amorosa. Frente a la tragedia más descorazonadora, estamos tan cerca de nosotros como nosotros estamos de nuestro verdadero ser.

 

Después de la meditación: del Shvetashvatura Upannishad, trad. por E. Easwaran (Tomales, CA; Nilgri Press, 1987), pág. 223

El señor del amor, omnipresente, habitando
en el corazón de toda criatura viviente,
todo misericordia, voltea todas las caras.

El señor del amor es supremo, quien a través de la gracia
nos mueve a buscar en nuestros corazones
la luz que brilla por siempre.

El señor del amor es el Ser interior de todos,
escondido como una pequeña flama en el corazón,
solo por quien tiene la mente quieta puede ser conocido el Señor.

 

 

Selección: Carla Cooper

Traducción: Guillermo Lagos