Lectio Divina

 

 

 

“Abramos nuestros ojos a la luz que viene de Dios, y nuestros oídos a la voz del cielo que cada día nos llama diciendo: Si hoy escuchan la voz de Dios, no endurezcan sus corazones (Sal. 95, 8)”. Regla de San Benito, Prólogo, 9,10.

 

“Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba,

tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón,

porque soy llamado con tu Nombre, Señor Dios todopoderoso”. Jeremías, 15,16

 

“Cuando estamos abiertos y receptivos a la Palabra de Dios, ocurre la Conversión. No es una cuestión de cambio de opiniones o de adquirir un nuevo hogar espiritual. Es una revolución en las estructuras profundas de la personalidad, que, si es genuina, prosigue por el resto de nuestras vidas”. Laurence Freeman OSB, en la introducción a The burning heart por Gregory Ryan.

 

CUATRO ETAPAS DE LA LECTIO DIVINA

 

Nos preparamos para la Lectio de una manera similar a como nos preparamos para la meditación.

 

LECTURA – LECTIO  (Leer con el ojo del corazón, y escuchar con el oído del corazón)

Lee el pasaje lentamente, dos o tres veces y fíjate qué palabra o frase te habla.

Profundamente conciente de la palabra o la frase, pregúntate: ¿qué me dice?

 

 MEDITACIÓN – MEDITATIO (Repetición)

Repite la palabra o la frase una y otra vez, permitiendo que se sumerja y actúe sobre tu corazón. Date cuenta de los sentimientos, pensamientos y preguntas que te surgen y ábrete a que toquen tu vida.

 

ORACIÓN – ORATIO (Escucha atenta)

Escucha lo que el Señor te está diciendo ahora. Ll´wevalo a tu corazón y pide la gracia de escucharlo al más profundo nivel.

Inmerso/inmersa en lo que has escuchado, pregunta al Señor: ¿qué nueva percepción estoy siendo invitada/o a aceptar?

 

CONTEMPLACIÓN – CONTEMPLATIO (Ser)

Permanece tranquilamente con lo que sea que esté sucediendo, y confía en ello. Ahora es el tiempo de detener el pensamiento, y permitirte ser abrazado/a por lo que ha sucedido para ti, sabiendo que el Señor te ama y desea lo mejor para ti.

Tu tema es ahora: ¿cómo responderé?

Puede ser que quieras hacer una corta oración con tu respuesta.

 

Preguntas que te has respondido durante las etapas de la Lectio:

¿Qué estoy escuchando?

¿Cómo me está llegando esto?

¿Qué nueva percepción estoy invitada/o a aceptar?

¿Cómo voy a responder?

 

En la tradición secular de la Lectio Divina – que es el nombre en latín de lectura sagrada, se sugiere que antes o después de la meditación de la mañana y de la tarde, leas un pasaje de las Escrituras.   Después de leerlo, vuelve a él, entonces o más tarde, y pasa 15 o 20 minutos dando vueltas a ese pasaje en tu corazón con reverencia. Lee lentamente y amorosamente, deteniéndote cuando las palabras te conduzcan al silencio. Cierra tus ojos y experimenta el sentido que tienen esas palabras para ti. Pero aún más, experimenta la Presencia que encuentras en esas palabras. Permite que la Realidad de las palabras llegue a ser más y más una parte de tu ser.

Durante el tiempo de la Lectio, el marco histórico del pasaje no es tan importante como el lugar que tiene ese pasaje en tu vida ahora. En un sentido real, no eres la misma persona que eras hace diez, cinco o aún un año atrás. Como siempre eres una “nueva persona”, tu respuesta a la Palabra no será nunca la misma. Puedes encontrarte realizando actos de voluntad para que tu vida concuerde más con el mensaje del texto. Un día puede ser que descanses en una profunda paz. Otro día puedes ser conciente de experimentar tensión, enojo o tristeza. Estos sentimientos no deberían causarte ninguna ansiedad porque son todos parte de la acción sanadora de Dios sobre ti. Con el tiempo, aprenderás a aceptarte a ti misma/o como una obra en proceso, y tu apreciación creciente por la Palabra Viviente de Dikos te conducirá a una vida de constante asombro, gratitud y amor.

Tomado de The Burning Heart, por Gregory Ryan.

 

La Lectio Divina es una práctica espiritual de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana.

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